Ingredientes:
- Gambas (cantidad al gusto)
- Masa filo
- Harina
- 1–2 huevos
- Un chorrito de leche
- Especias al gusto (sal, pimienta, pimentón, ajo en polvo, etc.)
- Aceite para freír
Preparación:
1. Preparar las gambas. Pela las gambas dejando el extremo de la cola. Haz un pequeño corte longitudinal en la parte interior para que queden rectas y retira la tripa si la tienen. Sécalas muy bien con papel de cocina; este paso es clave para que el rebozado se adhiera correctamente.

2. Preparar la masa filo. Corta la masa filo en tiras muy finas, tipo hilitos. Resérvalas cubiertas con un paño ligeramente húmedo para evitar que se sequen.

3. Preparar el rebozado. En un bol mezcla la harina, el huevo, un chorrito de leche y las especias al gusto. Ajusta hasta obtener una textura similar a la de una tempura, fluida pero con cuerpo.

4. Rebozar las gambas. Pasa cada gamba por la masa, cubriéndola bien. A continuación, envuélvela con los hilitos de masa filo, presionando suavemente con las manos para que quede compacta. Si es necesario, puedes usar papel film para dar forma y apretar ligeramente, aunque no es imprescindible.

5. Freír. Calienta abundante aceite a 170–180 °C. Fríe las gambas durante 1–2 minutos, hasta que estén doradas y crujientes. Retíralas y colócalas sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.

Sírvelas calientes. El resultado exterior ultra crujiente e interior jugoso.
Buen provecho








